Atrás (Índice)
Glosario
Páginas en inglés
2. Definir la masculinidad

Este término aparece en el artículo de Rollo Tomassi “Masculinidad positiva vs. Igualitarismo” (9-21-2009). Sostiene que en una era de “igualitarismo” de género, la masculinidad se ha definido de manera negativa:

“La masculinidad ha sido redefinida por personas (hombres y mujeres) que no tienen idea de cuál es su definición original. No se están poniendo a prueba los comportamientos y características que constituyen lo que es exclusivamente masculino; se están redefiniendo para que se ajusten a los objetivos de un plan concreto.”

Para solucionar este problema, dice lo siguiente:

“Ni qué decir tiene que todo esto no hace más que confundir lo que la masculinidad ha sido, es y debería ser. Antes de plantear una estrategia para vivir lo que yo llamo masculinidad positiva, primero hay que considerar por qué tiene valor la masculinidad, y por qué tú, tus hijos y la sociedad en general deberíais fomentarla y cultivarla. En esto soy partidario de la escuela de pensamiento de «constrúyelo y acudirán», pero para poder volver a considerar la masculinidad como algo positivo, es imprescindible comprender cómo la sociedad ha redefinido la masculinidad tradicional, y reducirla de nuevo a sus elementos fundamentales y centrales.”

Tomassi entiende que «masculinidad», en su uso original, es un término positivo. A mí me parece demasiado optimista. Los primeros usos del término no son ni positivos ni negativos. El Oxford English Dictionary nos muestra el primer uso en francés medio, en 1520. La primera aparición en inglés la encontramos en 1721, y la expresión «el sexo o la masculinidad» deja claro que se trata de un término neutro. El OED también cita un ejemplo de 1865: «los odiosos aires de masculinidad». En este caso la propia masculinidad es ofensiva y claramente negativa. El OED define «masculinidad» de manera neutra, como «estado o hecho de ser masculino; concurrencia de cualidades que se consideran características del hombre». Si crees que el hombre es maligno o defectuoso (la actitud feminista por defecto), la masculinidad, por definición, será negativa. Tal vez sea esto a lo que responde Tomassi.

Ideas que considerar:

1. La masculinidad no es ni positiva ni negativa en sentido «original». La referencia de 1865 del OED muestra que hace más de 150 años ya se podía utilizar como insulto.

2. La masculinidad no es algo que un hombre tenga sin más. Al contrario, es algo que se gana y que tiene que seguir ganándose. Existe el peligro de que, si se comporta mal, la masculinidad que representa también sea vista como algo negativo. Los hombres masculinos no se portan mal: luchan por ser la mejor versión de sí mismos, y no de otra persona a la que les gustaría parecerse.

3. En vez de masculinidad «positiva» o «negativa», intenta pensar en «masculinidad» (lo que debería ser un hombre) y «masculinidad inmadura», que hace referencia al comportamiento egoísta, fanfarrón, intimidatorio o temeroso que es típico de hombres inmaduros, y por tanto, no completamente masculinos. Véase el trabajo de Robert Moore y Victor J. Seidler, más adelante.

Desarrollo

Puede definirse casi cualquier término con un sentido positivo o negativo: el hambre, el encanto, la determinación, etc. La masculinidad también. Pocos sustantivos poseen un valor intrínseco que no se pueda modificar con un adjetivo.

1. Sobre «masculinidad» como sustantivo: parece que el sentido «original» del término es neutro, y que sus aplicaciones han sido tanto positivas como negativas, dependiendo de lo que el escritor o el orador considera que es característico de los hombres. Sin embargo, existen algunos ejemplos negativos en el OED, bastante antiguos.

Tomassi acepta una definición que se acerca a la primera acepción del OED, que he citado anteriormente (comportamientos y características que constituyen lo que es exclusivamente masculino). Creo que objeción consiste en que la masculinidad ha sido asociada, por el feminismo, a la violencia y la opresión de la mujer. Eso no es masculinidad: es masculinidad inmadura, que no se ha desarrollado por completo.

2. ¿Eres un hombre masculino? ¡Demuéstralo! Como has podido comprobar en el enlace a los ritos de paso, los hombres, en numerosas culturas estudiadas por la antropología, tienen que probarse a sí mismo de una forma que las mujeres no (por razones buenas y malas). Lo interesante, en relación con la masculinidad positiva/negativa, es que la masculinidad no es un atributo fijo, como la fuerza, o una cualidad como la inteligencia. La masculinidad tiene que ser demostrada y ganada por hombres que luchen por ser mejores, en un mundo en el que, sencillamente, importan mucho menos que las mujeres, un mundo que además da por hecho que la vida de los hombres es muy fácil. Desde luego, hay excepciones: hombres homosexuales, negros, hispanos o discapacitados, que sí que son vistos como víctimas. Se da por hecho automáticamente que esos hombres son feministas, y son tratados como mujeres. La masculinidad no es un talento, algo que se pueda fijar en la memoria muscular. La masculinidad es volátil y lábil (se altera con facilidad).

3. Se puede abusar de la masculinidad, como se ha mostrado en el punto número 2, cuando (por ejemplo) un hombre fanfarronea o intimida. Los hombres que actúan de forma inmadura no han probado su masculinidad ante sí mismos, y siguen intentando establecer su identidad como hombres maduros. Robert Moore dice que expresan la inmadurez masculina, y da como ejemplo de masculinidad abusiva el patriarcado, una expresión de inmadurez masculina que daña tanto al hombre como a la mujer. Moore considera que la negatividad proviene de «la inmadurez masculina, que es un ataque a la masculinidad completa». Victor J. Seidler opina que la masculinidad se define de manera negativa porque se posiciona «en oposición a la emocionalidad y la afinidad». Para saber más sobre sus puntos de vista, consultar los enlaces sobre el patriarcado y las reseñas.

Tomassi considera que en 1905 había un acuerdo universal sobre lo que era masculino y lo que era femenino, pero parece que no fue así. La masculinidad fue muy debatida en el siglo XIX, puesto que el movimiento denominado Muscular Christianity «cristianismo musculoso» (podéis consultar el artículo de Wikipedia sobre este término) ponía énfasis en el atletismo y la devoción religiosa como una forma de evitar que los jóvenes fueran corrompidos por la vida de ciudad.

En mi opinión, no hay nada original en lo que Tomassi denomina «masculinidad positiva». El sustantivo «masculinidad», desde su temprana aparición en la lengua inglesa, se ha considerado un término neutral, que los partidarios de uno u otro género podían calificar de positivo o negativo. El problema, como señala Tomassi, es que se ha permitido que los feministas secuestren el término, como hacen Joshua Goldstein y otros defensores del feminismo obligatorio.

Para mí, no estamos intentando recuperar el sentido original de la masculinidad. Lo que estamos haciendo es señalar la ignorancia y el prejuicio de los feministas que consideran que el sentido «original» es negativo, y que cualquier cosa asociada a la masculinidad debería ser despreciada. Ese es nuestro reto: reclamar la propiedad del término neutro e insistir en que se aplique sin intenciones discriminatorias.

Índice
1. Feminismo obligatorio

2. Definir la masculinidad

3. Sé el hombre GYB

4. El feminismo moderno

5. Patriarcado

6. Ritos de paso

7. ¿Derechos de quién?

8. Cuatro palabras que se utilizan para menospreciar a los hombres

8-24-15
6-20-16