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8. Cuatro palabras que se utilizan para menospreciar a los hombres: «Amanerado», «afeminado», «emasculado», «feminizado»

Todos los días se escuchan palabras que avergüenzan a los hombres comparándolos con una mujer: «amanerado», «afeminado», «emasculado», «feminizado». Te recomiendo que las evites, y que solo llames a un hombre «emasculado» si sabes que ha sido castrado, y no de manera simbólica.

Hay quien piensa que estas cuatro palabras designan lo mismo: un hombre débil o debilitado. Más abajo analizo la definición habitual de estos términos, que se usan de manera habitual aunque la mayoría de la gente no sepa lo que significan en realidad. Las palabras en las que me centro aquí son formas que tiene nuestra cultura de ofender a los hombres, a menudo de manera que también ofenda a las mujeres.

Ten en cuenta estas tres ideas:

1. La fuerza y la debilidad no son propiedades que pertenezcan fundamentalmente a un sexo o a otro.

2. Por norma, compara a los hombres con otros hombres, y a las mujeres con otras mujeres.

3. No avergüences a los hombres considerándolos femeninos (afeminado, feminizado…). Si utilizas la palabra «emasculado», que sea para referirse a un hombre castrado, sin huevos que pueda agarrarse.

Desarrollo

1. La fuerza y la debilidad no son propiedades que pertenezcan fundamentalmente a un sexo o a otro.

Las palabras que menciono aquí se utilizan para insinuar que los sexos no comparten rasgos. Afirman que hay ciertas cosas propiamente femeninas (debilidad) y otras propiamente masculinas (fuerza), y que cuando los hombres se desvían de lo que se considera la norma masculina, cruzan la barrera de género y se vuelven femeninos.

Asociar un rasgo como la fuerza o la debilidad a un sexo biológico es una forma de esencialismo: la conclusión es que los hombres son en esencia o por naturaleza fuertes, o que las mujeres son en esencia débiles. Se puede decir que estos cuatro términos refuerzan la idea de que los hombres deben ser fuertes y las mujeres débiles. Pero, en la vida, tanto los hombres como las mujeres, ¿acaso no son débiles unas veces y fuertes otras veces?

En mi opinión, no deberíamos considerar débiles a los hombres comparándolos con una mujer. Deberíamos entender que debido a su humanidad, tanto los hombres como las mujeres pueden ser fuertes y débiles. Si crees en el hombre y en la masculinidad, no emplees esos términos. ¿Qué términos utilizamos para avergonzar a una mujer débil? ¿Se te ocurre alguno? Una palabra ofensiva como «zorra» se puede utilizar como cumplido en ciertos contextos (como sinónimo de dura, determinada, etc.). «Afeminado», aplicado a un hombre, nunca se puede interpretar en sentido positivo: es un hombre que no actúa como lo que es.

Resulta confuso que las feministas utilicen estas cuatro palabras, ya que la esencia de sus críticas al hombre es que se comporta como una mujer cuando se muestra débil. Parece raro que personas que reflexionan sobre el género (y el sexo) perpetúen el estereotipo patriarcal de que los hombres no pueden mostrar debilidad: es decir, que no pueden ser emocionales, ni mostrarse derrotados, ni siquiera cansados. Tal estereotipo supone una flagrante falta de respeto a la naturaleza humana masculina, y pretende intimidarlo para que sea algo que no es.

El hombre que muestra debilidad no merece ser humillado por ser un hombre completo. Es mucho más probable que un hombre sea humillado por sus debilidades que una mujer; tradicionalmente, la sociedad ha esperado más de los hombres que de las mujeres. Supone una injusticia para ambos, pero coloca un peso enorme y constante sobre los hombres, como han demostrado numerosos investigadores en obras que tienen ya décadas de antigüedad.

2. Por norma, compara a los hombres con otros hombres, y a las mujeres con otras mujeres.

Siempre que se compara a un hombre con una mujer, el objetivo es avergonzarlo. Sugiero que en vez de eso digas que es poco varonil (una expresión contra la que no tengo nada en este contexto), deshonroso o que le han arrebatado su poder. Esos términos pueden resultar insultantes en su contexto, pero no critican al sexo femenino para ello. Lo comparas con hombres con los que, por la razón que sea, no se puede medir. Puede que todos los hombres nazcan iguales, pero no todos alcanzan la masculinidad igual de bien. Los que son menos masculinos, menos varoniles, pueden ser identificados sin necesidad de maltratarlos.

Si un hombre es débil en comparación con otros hombres, no es más que eso: más débil que otros miembros de su grupo. Por ser débil, no es «como una mujer». Las mujeres fuertes lo son en comparación con otras mujeres. Por ser fuertes, no son «como un hombre». Las mujeres son tan capaces de ser fuertes como los hombres. Es un misterio por qué las sibaritas del género utilizan «afeminado» y el resto de las palabras anteriores (una idea: tal vez estén tan ocupadas censurando el lenguaje de los demás que no prestan atención al suyo).

3. No avergüences a los hombres considerándolos femeninos.

Los hombres que manifiestan miedo y debilidad han sido vistos tradicionalmente como femeninos. Esas cuatro palabras avergüenzan y estigmatizan a los hombres que no están al nivel de un estereotipo que los separa de su humanidad. ¿Por qué exactamente no puede un hombre llorar, fracasar, ser derrotado en la batalla, y seguir siendo un hombre? La respuesta de un hombre al fracaso o a la pena no es como la de una mujer. En comparación con otros hombres, es débil en un momento concreto. Puede que mañana lo haga mejor.

¿Por qué parece que no hay nada comparable a esos términos que desafíe la feminidad de una mujer? No quiero decir que la feminidad no se pueda desafiar, ni que ser mujer sea más sencillo que ser hombre. Pero el desafío de la feminidad nunca se utiliza como fuente de humor burdo, como sí ocurre con la masculinidad del hombre.

¿Alguna vez habéis escuchado a un hombre o a una mujer diciéndole a una mujer que «sea una mujer»? Por lo visto, la mujer es mujer. Pero el hombre no es hombre a menos que se gane su hombría. Si fracasa, en cualquier cosa, entonces es como una mujer. ¡Intenta decirle a una mujer que si tiene éxito, es como un hombre! A las mujeres de éxito no se las considera «varoniles» ni «masculinas». Son mujeres de éxito, sin más, y (espero) se opondrían a que las llamases varoniles por tener éxito. Los hombres no son «como mujeres» por no tener éxito. Lo que son es, simplemente, hombres sin éxito.

En el gimnasio, a veces algunas mujeres se dicen mutuamente man up [«sé un hombre»] en broma; es una forma de decir «esfuérzate más». En ese contexto, quiere decir «puedes hacerlo mejor”. Pero cuando una mujer o un hombre le dicen a un hombre que «sea un hombre», también puede significar que es menos que un hombre, un hombre que tiene que esforzarse más para serlo, y que no sólo tiene que esforzarse en una tarea determinada.

Por lo tanto, parece evidente que las mujeres son mujeres (una idea apoyada por antropólogos culturales tras el estudio de numerosas culturas) mientras que los hombres tienen que convertirse en hombres. Sin duda, puedes estar en desacuerdo basándote en tus propias experiencias como mujer, pero antes de juzgar deberías leer lo que escribe David Gilmore sobre el «rompecabezas de la masculinidad», en el que argumenta que las mujeres «en cualquier sociedad son juzgadas a veces por patrones sexuales estrictos, pero es raro que su propia condición como mujer forme parte de esa evaluación» (p. 11). Sin embargo, eso exactamente lo que se juegan los hombres. Gilmore aporta abundantes ejemplos de culturas en las que las mujeres son mujeres, pero los hombres tienen que ganarse su hombría; es lo que él y muchos otros llaman «excelencia performativa», «ser bueno en ser un buen hombre» (p. 30). ¿No queréis verlo? ¿Pensáis que es misoginia? Leed un poco de antropología y volved a pensarlo.

Gilmore y muchos otros estudiosos de la masculinidad afirman que los hombres no son vistos como hombres a menos que se ganen la hombría. Si falla, en cualquier cosa, entonces es como una mujer. ¡Intenta decirle a una mujer que si tiene éxito, es como un hombre! A las mujeres de éxito no se las considera «varoniles» ni «masculinas». Son mujeres de éxito, sin más, y se enfurecerían si las llamases varoniles por tener éxito.

Como muestra Gilmore, en muchas culturas no parece haber nada que desafíe la feminidad. Las niñas se vuelven mujeres de manera natural, pero las mujeres (y algunos hombres) esperan que los niños sufran para volverse hombres. No solo en el matrimonio (citando a Warren Farrell) las mujeres tienen derechos y los hombres responsabilidades (p. 249).

La sociedad espera que los hombres se sacrifiquen por las mujeres, y los humilla cuando se oponen a ello. A diferencia de las mujeres, los hombres constantemente tienen que probar su valía, fallan constantemente y son constantemente criticados.

Desarrollo adicional para los que deseen saber más

El Oxford English Dictionary (OED) define 1) effeminate (afeminado), 2) effete (amanerado), 3) feminize (feminizar) y 4) emasculate (emascular).

1. Effeminate
«Afeminado» se utiliza como adjetivo pero también como sustantivo (un tipo de hombre denominado afeminado). Esta palabra viene del latín ex-feminatus, literalmente «fuera de la mujer». Según el OED: 1. De una persona: que se ha vuelto como una mujer: a. mujeril, poco varonil, debilitado, flojo; que se permite excesos, voluptuoso; impropiamente delicado o excesivamente refinado… b. De una cosa: caracterizado por, o procedente de, debilidad, suavidad o delicadeza poco varoniles.

Se puede ver que la «persona» afeminada no es una mujer, sino un hombre; a pesar del lenguaje neutro, esa «persona» no puede ser una mujer. El término señala a un hombre que se ha vuelto «como una mujer», es decir, «mujeril, poco varonil, debilitado, flojo». Voluptuoso, delicado y que se permite excesos: es un hombre que ha olvidado que tiene huevos.

2. Effete
Ese hombre también puede ser llamado effete. La etimología latina de este término es ex-fetus, es decir, alguien que «agotado por dar a luz, exhausto». Él tampoco tiene energía, no tiene movimiento. Cuando la denominación de una mujer agotada por dar a luz se aplica al hombre, es sinónima de «afeminado». Este es el sentido figurado del OED: De personas en sentido intelectual, de sistemas, etc.: que ha agotado su vigor y energía; incapaz de una acción eficiente. También de personas: débil, ineficaz; degenerado. Más reciente: afeminado.

Si buscas men are effete en Google, en febrero de 2015 obtenías 6510 resultados; si buscas women are effete obtenías cinco, incluyendo duplicados (resultados de Google de febrero de 2015).

3. Feminizado

El primer sentido de «feminizado» es «que es o se ha vuelto mujeril (en varios sentidos) en su naturaleza o su carácter; hecho femenino; emasculado». Una vez más, el OED intenta evitar especificar el sexo de la persona a la que se aplica la palabra: «que es o se ha vuelto femenino» obviamente debe interpretarse como «hombre que es o se ha vuelto femenino».

4. Emascular

«Emascular» viene del latín emasculatus. El significado literal es «castrado, desprovisto de virilidad». El sentido figurado nos lleva a un territorio familiar: «poco varonil, desprovisto de vigor; débil, afeminado» (OED online). Del mismo modo que feminizado significa emasculado, emasculado significa afeminado, y afeminado significa mujeril.

Cuando estos términos tienen un sentido literal (effete describe a una mujer agotada tras dar a luz, y emasculado es un hombre castrado) no hay ningún problema en utilizarlos. En esos casos, la mujer se compara con otras mujeres, y el hombre con otros hombres.

Sin embargo, si se utilizan en sentido figurado, como lo hacen las feministas, estas cuatro palabras son objetables. Dan a entender enérgicamente que un hombre no puede tener debilidades y seguir siendo un hombre. A un hombre que experimenta la emoción, el fallo, el miedo, la adicción, etc., se le llama afeminado, effete, feminizado o emasculado. No es únicamente menos que un hombre, sino que es menos que una mujer; es «mujeril». Estos términos ocultan un prejuicio contra los hombres, hombres que tienen cuerpos, emociones y errores. En otras palabras, hombres que no alcanzan el ideal racional.

Índice
1. Feminismo obligatorio

2. Definir la masculinidad

3. Sé el hombre GYB

4. El feminismo moderno

5. Patriarcado

6. Ritos de paso

7. ¿Derechos de quién?

8. Cuatro palabras que se utilizan para menospreciar a los hombres

8-24-15
6-20-16